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jueves, 21 de enero de 2010

Más tarde, han de bailar

Bob Kaufman (E.U.A., 1925-1986)  
En la ciudad de San Francisco han derrocado la estatua de San Francisco,
y todos los colibríes vuelan hacia delante en protesta, tarareando poemas emplumados.
Bodenheim denunció a todos y escribió. Bodenheim no tenía dulces sueños de marihuana,
patriótico bebedor de Muscat que no murió enserio, ningún amor de poeta para terminar, se fue.
Dylan tomó la siesta del gato de piedra en San Vicente, cerveza del Vaticano, ninguna defensa;
ese poema gritaba desde su habitación lleno de monjas, un insulto al cerebro, nervios,
ahorra ahora desde Swansea, caballos blancos, aves cebada, poemas ronquido, el ave de Gales.
Billie Holiday se perdió en el metro y se quedó ahí para siempre,
cultivó pequeños jardines de paz interior en estaciones fuera del camino,
y continuará viviendo en envoltorios de jazz silente por siempre amada.
Mi rostro se siente como un mapa viviente de alivio emocional, por siempre húmedo.
Mi cabello se enrosca en anticipación de mi propia jardinería salvaje.
Pobre Edgar Allan Poe, murió traducido, en pantalones sin planchar, terminó en luz,
rodeado de gusanos de oro extáticos, su éxodo bendecido por la orgía de Baudelaire.
Ya sea que soy o no un poeta, utilizo cincuenta dólares de aire cada día.
Con el propósito de existir me escondo en pilas de poemas azules y rojos
y abro pequeños sensuales parasoles, cantando la canción de la uña enterrada,
bebiendo tibias beatitudes.
Trad. Svetlana Pribilowska Garza

martes, 3 de noviembre de 2009

El libro del Génesis según San Miguelito


Miguel Piñero (1946-1988, Puerto Rico, E.U.A.)

Antes del principio
Dios creó a Dios
En el principio
Dios creó los guetos y las barriadas
y Dios vio que esto era bueno.
Así que Dios dijo,
“Háganse más guetos y barriadas”
y se hicieron más guetos y barriadas.
Pero Dios vio que no tenían chiste
así que
para decorarlos
Dios creó la pintura a base de plomo y luego
Dios ordenó a los ríos de basura y porquería
que fluyeran con gracia a través de los guetos.
En el tercer día
porque en el segundo Dios estaba fuera de la ciudad
En el tercer día
la nariz de Dios moqueaba
y comenzó la eriza y Dios
en su absoluta sabiduría
supo que estaba enfermo
que necesitaba su dosis
así que Dios
creó los patios traseros de los guetos
y los callejones de las barriadas
cuando estaba puesto y grifo
y
con su divina sabiduría y gracia
Dios creó la hepatitis
que engendró tétanos
que engendró malaria
que engendró degradación
que engendró
GENOCIDIO
y Dios supo que esto era bueno
de hecho Dios supo que las cosas no se pondrían mejor
pero de todos modos decidió intentar
En el cuarto día
Dios paseaba por Harlem en taxi pirata
cuando creó a la gente
y creó a estos seres en proporciones étnicas
pero vio a la gente sola y hambrienta
y de su eminente recto
creó compañía para esta gente
y llamó a su compañía
capitalismo
que engendró racismo
que engendró explotación
que engendró chauvinismo masculino
que engendró machismo
que engendró imperialismo
que engendró colonialismo
que engendró wall street
que engendró guerras extranjeras
y Dios supo
y Dios vio
y Dios sintió que esto era súper bueno
y Dios dijo
VAYAAAAAAA
En el quinto día
la gente se arrodilló
la gente rezó
la gente suplicó
y esto se manifestó en una petición
una carta al editor
para saber ¿por qué? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿¿¿¿¿qué pasa babyyyyy?????
y Dios dijo,
“Mis queridos compañeros
permítanme dejar algo perfectamente claro
al decir esto acerca de aquello:
¡SIN……………...COMENTARIOS!”
pero en el sexto día Dios habló a la gente
él dijo…… “¡¡¡GENTE!!!
los guetos y las barriadas
y todas las demás cosas maravillosas que he creado
tendrán dominio sobre ustedes”
y luego
ordenó a los guetos y a las barriadas
y a todas las otras cosas maravillosas que había creado
que se multiplicaran
y se multiplicaron
En el séptimo día Dios estaba cansado
así que se reportó enfermo
recogió el pago de sus horas extra
incluyendo vacaciones pagadas
Pero antes de que Dios se fuera en avión
a las soleadas playas de Puerto Rico
vio a Satán su hombre principal
plantando los árboles del conocimiento
alrededor de sus edenes del gueto
así que Dios llamó a una conferencia de prensa
en un estado de la dirección del cielo
en un enlace costa a costa de t.v.
y Dios le dijo a la gente
que estuviera
COOL
y la gente estuvo COOL
y la gente se mantuvo COOL
y la gente está COOL
y la gente permanece COOL
y Dios dijo
Vaya…

Trad. Alfonso Montoya



lunes, 26 de octubre de 2009

Haiku

Jack Kerouac (E.U.A., 1922-1969)

Ah, las aves
al alba,
mi madre y mi padre

Trad. Alfonso Montoya

martes, 20 de octubre de 2009

Haiku 1

Richard Wright (E.U.A., 1908-1960)

No soy nadie:
Un sol rojo de otoño en picada
se ha llevado mi nombre.

Trad. Alfonso Montoya

domingo, 18 de octubre de 2009

Figuras de un apocalipsis en las ruinas de Nueva York

Thomas Merton (Francia, E.U.A, 1915-1968)

Más pálida que la cara de una actriz está la luna.
Hemos escuchado su lamento en la hiedra marchita
sobre puentes dentales,–
en la hiedra marchita, destrozada,
que ama hecha ventarrón en rehilete.

Más pálida que la cara de una actriz
está la luna, y por ti llora, Nueva York,
buscándote entre escombros de puentes,
y se agacha para escuchar al falso bronce
de tu voz sofisticada
¡cuyos cantos ya no se escuchan!

¡Qué quietud ha llegado tras la oscura noche!
después de que las flamas desde las nubes
calcinaron tus dientes con caries,
y cuando esas luminosidades lanzaron
las negras ebulliciones de Harlem y el Bronx
derramaron a los prisioneros permanentes
(las decenas y veintenas de vivos)
sobre las frondas de los árboles de Jersey
de verdosos ranchos, para encontrar la libertad.

¿Cómo han caído, cómo están ahí tumbadas
esas torres de hielo y acero grandes y fuertes
derretidas por qué terror y por qué milagro?
¿Qué fuegos y luces, con el odio blanco de
una sentencia súbita, hicieron derramar
esas torres de plata y acero?

Tú, cuyas calles han crecido por entre rejas,
Arraigadas en Bowling Green arraigadas a golpes
en Upper Bay:
¿Cómo estás desnudada, hoy, hasta tu esqueleto?
¿Qué cambió tu carne viva por carne muerta?
¿Dónde está el fulgor de tus licencias obscenas?
¿Oh, dónde están tus niños en la tarde del domingo
uno a uno baleados desde las sombras de la Paramount?
Las cenizas de las torres aplanadas siguen
remolinando con adornos de humo, mientras velan
en tus exequias, y con el tufo de la incineración
escriben, entre rescoldos, este tu epitafio:

“Aquí existió una ciudad
que se vestía con dinero de papel.
Vivió cuatrocientos años con monedas
de níquel circulando por sus venas.
Amó las aguas de los purpúreos siete
mares y ardió
en su propia verde bahía más grande
y más blanca que la de Tiros.
Fue grosera como un taxi. Con sus
altos tacones algunas veces sus ojos
se vieron azules como la ginebra,
y durante toda su vida los clavó en
los corazones de sus seis millones de pobres.
Ahora ella murió entre terrores de
una repentina contemplación –Ahogada
en sus aguas de un manantial envenenado.”

¿Podremos consolar a las estrellas ante
la larga sobrevivencia de esa perversidad?
Mañana y un día después nacerán pastos
y flores en el seno de Manhattan. Pronto
en el lugar de las sucias ventanas se
mecerán las ramas de nogales y sicomoros
–Las hiedras y los viñedos derrumbarán
las frágiles murallas. Las fachadas de
piedras grises quedarán enterradas en
la frescura y fragancia de las flores.
La rosa silvestre y el manzano
florecerán en los barrancos silenciosos
de la ciudad.

En las cornisas de viejos departamentos
habrá nidos de palomas y panales.
Las aves cantarán sobre espinos asoleados
donde estuvo la Park Avenue. Y en el lugar
del Central Park habrá un cerrito
arracimado por dulces oscuros pinos.

Piensa que habrá algún campesino deshierbando
el bosque para sembrar un acre de milpas
que se verán como estandartes en las colinas
sobre el campo de Harlem. ¿Vendrán
los cazadores a explorar las campiñas vírgenes
de Broadway buscando linces y venados?
¿O algún ermitaño, escondido entre abedules,
con los ladrillos del palacio municipal
construirá su ermita cuando todos los
subterráneos se vuelvan arroyos y riachuelos
con peces fluyendo bajo el sol y en silencio
hacia el Battery sembrado de cañas?

Pero la luna, hoy, luce más pálida que una
estatua. Se asoma cargando una lámpara entre
árboles de hierro en esta Hespérides arrasada.
Bajo esa luz, en las cuevas que alguna vez
fueron escollos y teatros, gente greñuda viene
a jugar–
Y creemos oír el canto de las esfinges con eco
entre las rocas de Wall Street y Pine Street.

Nos quedamos llenos de miedo y más mudos que
las estrellas que caen cojeando en aguas mutiladas.
Más mudos que la madre luna, blanca muerte que
vuela y escapa cruzando la aridez de Jersey.